Lucero del alba,
luz de mi alma,
santa María.
Virgen y Madre,
hija del Padre,
santa María.
Flor del Espíritu,
Madre del Hijo,
santa María.
Amor maternal
del Cristo total,
santa María.
Tomado de la Liturgia de las Horas (Laudes)
Cada 12 de septiembre, la Iglesia Católica celebra el Santísimo Nombre de María, el nombre de la Madre de Dios. Unido profundamente al de Jesús, nos recuerda la obra salvadora de Dios y, como enseñaba el Papa Benedicto XVI, nos da valentía para seguir adelante incluso en medio de las dificultades y sufrimientos.
El nombre de María aparece en el Evangelio de San Lucas: “El nombre de la virgen era María” (Lc 1,27). La tradición cristiana ha visto en ella a la Nueva Eva, aquella por quien Dios quiso que llegara la salvación al mundo. Por eso, pronunciar su nombre con amor es también recordar el gran misterio del amor de Dios.
San Luis María Grignion de Montfort relacionó el nombre de María con la luz, mientras que Benedicto XVI destacó que en ella podemos contemplar el rostro de una Madre que nos acerca siempre a Jesucristo, la verdadera Luz. Que el nombre de María permanezca siempre en nuestros labios, mente y corazón.
Extraído de aciprensa
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