En el mes del Santo Rosario🌹
Señor Jesús, en tu Nombre, y con el poder de tu Sangre Preciosa, sellamos toda persona, hecho o acontecimiento a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del Maligno. Te pedimos que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen María acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en Fe, colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar en este día y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con tu Sangre Preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de nuestra patria a fin de que tu Paz y tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.
En los momentos de nuestra vida en los que no sentimos el amor de Dios, lo más beneficioso es reflexionar sobre la crucifixión de Jesús y su Sangre Preciosísima
Una forma de entrar la Pasión de Jesús es reflexionar sobre las heridas que sufrió y la Sangre que derramó debido a ellas.
En aquellos momentos de nuestra vida en los que no sentimos el amor de Dios, lo más beneficioso para nosotros es reflexionar sobre la crucifixión de Jesús y todas las heridas que sufrió por su amor hacia nosotros.
Eso nos refresca la memoria sobre el gran dolor que soportó Jesús y la profundidad de su amor.
Esto se trata de una antigua devoción en la Iglesia, una que tiene sus orígenes en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en la Primera Carta de san Juan leemos:
"Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado".
Extraído de aleteia
ordendesanbenito.org/donations


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