EL HOMBRE AL QUE HABÍA AYUDADO A SALIR DE LA CÁRCEL INTENTÓ MATARLO. CLARET VOLVIÓ A INTERCEDER POR ÉL.
El 1 de febrero de 1856, san Antonio María Claret salía de predicar en Holguín, Cuba.
Era arzobispo de Santiago de Cuba. Recorría su diócesis anunciando el Evangelio cuando un hombre lo atacó con una navaja.
Le hirió gravemente la mejilla izquierda y el brazo derecho.
Claret sobrevivió.
Pero había un detalle que hacía aquella agresión todavía más dolorosa: un año antes, él mismo había intercedido por aquel hombre para que saliera de prisión, atendiendo la petición de su familia, aunque todavía no lo conocía personalmente.
El agresor fue detenido y condenado a muerte.
Entonces, Claret tuvo que llevar el Evangelio que predicaba al terreno más difícil: su propia herida.
Declaró que lo perdonaba. Después intervino para evitar su ejecución.
Finalmente, la pena de muerte fue sustituida por diez años de prisión.
El hombre que había intentado quitarle la vida conservó la suya gracias a la intervención de su víctima.
Hoy, 24 de octubre, celebramos a éste santo. Su historia nos deja una pregunta incómoda: ¿qué hacemos con el poder que tenemos sobre alguien que nos hirió?
Claret denunció lo ocurrido y el agresor afrontó una condena. Al mismo tiempo, pidió que su vida fuera respetada.
Quizá hoy tengas motivos para estar enojado. Una traición, una ingratitud, una palabra que todavía duele.
Antes de responder desde esa herida, detente y ora. Pide ayuda. Busca justicia. Dale a Dios espacio para sanar lo que todavía arde.
🙏 Señor, tú conoces mis heridas. Dame firmeza para protegerme, sabiduría para buscar justicia y un corazón que pueda aprender a perdonar. Amén.
¿Qué te cuesta más: perdonar una ofensa o recibirla de alguien a quien ayudaste?
#SanAntonioMaríaClaret #Perdón #SantosQueInspiran #LaudatoDeumRadio


Comments
Post a Comment