Los animales son parte de la creación de Dios y las personas deben tratarlos con amor, cuidado y compasión. - OSB
Carlo Acutis nos enseña que el amor a los animales es un camino hacia la santidad.
A medida que se acerca la fecha de su beatificación, echamos en falta una traducción española de una biografía suya, al menos la primera y más conocida que es la que publicó en 2007, Nicola Gori, postulador de la Causa de Beatificación.
De tiempo en tiempo, se difunde alguna anécdota, algún recuerdo, alguna fotografía de Carlo; también los abundantes videos en You Tube, nos transmiten alguna información, -siempre en italiano- pero los que realmente sentimos por él la admiración de una verdadera devoción, tenemos una cierta «hambre», de conocerle mejor, también en las sencillas vivencias de configuraron su vida de cada día. Por eso, leyendo la biografía de Nicola Gori, y estando inmersos en el año «Laudato si’» que el Papa Francisco, quiere que se extienda hasta el 24 de mayo de 2021, con motivo del quinto aniversario de la publicación de su encíclica sobre el ecologismo, nos ha parecido oportuno, ofrecer una traducción de uno de los más simpáticos capítulos de dicha biografía «Carlo e i suoi animali preferiti»: leyéndolo, nos parece estar leyendo una de las páginas de las Florecillas de San Francisco, el santo, tan amigo y tan admirado por Carlo, junto al cual, en Asís, quiso ser sepultado.
Como hemos indicado, al no existir traducción española (al menos no tenemos constancia de ello) con esta traducción –no literal, absolutamente personal, y sin ningún fin lucrativo- no creemos vulnerar ningún derecho de autor: la referencia bibliográfica es: «Eucaristía, la mia autopista per il cielo. Biografia de Carlo Autis a cura di Nicola Gori» San Paolo, Milano 2007, pp 62-64.
Carlo y sus animales preferidos
«A Carlo le gustan mucho los animales: en su casa hay dos gatos, cuatro perros y peces rojos. Además, cada vez que encuentra algún animal abandonado, obliga a sus padres a llevárselo a casa. Uno de sus primos de Roma, con el que estaba vinculadísimo, recuerda cuanto le impresionó un episodio que acaeció durante las vacaciones de verano de 2004: «Carlo tenía mucha sensibilidad para con los animales –escribe- Me acuerdo que una vez conocimos junto al mar a unos chicos de Nápoles, y uno de ellos un día vió una lagartija indefensa y la mató con una piedra, Carlo se puso a llorar y se enfadó muchísimo, y su madre hubo de consolarlo diciéndole que ahora la lagartija estaba con Jesús, y así se serenó, pero a mí me impresionó mucho que un chico se angustiase tanto por una lagartija. Todos sabían del amor de Carlo por los animales, incluso tenía cuatro perros y dos gatos y también peces rojos»
Carlo estaba convencido de que los animales acaban todos en el cielo con el Señor, porque según él, decía, que es imposible que Dios haga terminar en la nada a los animales. El mismo Pablo VI, a un niño, que le había preguntado si habría resucitado en el cielo su perrillo recién muerto, le dijo que seguramente habría resucitado. Puesto que Carlo se fiaba tanto de los que decían los Papas, que según él estaba “directamente inspirado por el Señor”, estaba firmemente convencido de que, después de su muerte, a los animales, los acoge el Señor directamente en el cielo.
Además de para la informática, Carlo también estaba especialmente dotado para todo lo que se relacionaba con los aparatos electrónicos, y no raramente realizó pequeñas en las que protagonizadas por sus animales. Algunas veces empleó a sus perros en escenas cómicas que divertían muchísimo a sus amigos y a su familia. Todos sus amigos los invito a ver los episodios de “Stellina la gordinflona”, así llamada por Carlo a causa de su tamaño. Muchos episodios los protagonizó Briciola, su perra preferida, a la que llamaba el “perro de los siete demonios” porque siendo una doberman enana, tenía el aspecto de un perro feroz. A Chiara, el perro de su madre, la que llamaba la «jefa suprema», porque era el terror de todos los demás perros, pues, sintiéndose el jefe de la banda gruñía continuamente a quien osase sobrepasar los límites de su territorio, que consideraba la zona donde estaban las cosas de su madre.
Carlo se hizo famoso entre sus amigos por sus películas sobre animales. En particular muchos recuerdan el episodio en que Chiara representa el papel del “malvado comandante” de los perros que quiere conquistar el mundo de los “gatos maléficos” siempre reñidos con ellos.
El perro estaba tan habituado a actuar que parecía haber estudiado en una escuela de interpretación para perros profesionales, por su capacidad de “meterse” en el personaje. En este episodio, el “gato maléfico” lo interpretaba su gato Cleo, muy bravo como comandante supremo, que quiere a su vez conquistar el mundo de los perros para apoderarse del planeta tierra. Otro perro suyo, de nombre Poldo, interpreta al ministro de asuntos exteriores, y Briciola es la que se opone al comandante supremo. Debemos admitir que Carlo, director en potencia, fue muy creativo, filmando ya muy bien una escena que seguramente de mayor, hubiera podido hacer como director.
Además de sus perros y sus gatos, le gustaban mucho los delfines y, durante una gira en barca con sus abuelos, le contó a su madre que había rezado a Jesús para que le permitiera verlos. Su oración surtió efecto casi inmediato, según cuenta el abuelo paterno «Pensando en los momentos felices vividos junto a Carlo, el más sorprendente fue hace tres años en Santa Margherita Ligur. Habíamos subido a altamar con la esperanza de ver algún delfín, cuando de modo imprevisto nos vimos rodeados de decenas y decenas de delfines que saltaban y corrían alrededor de la barca. Este espectáculo, absolutamente excepcional duró casi media hora. Fue un momento increíble e inolvidable, por la alegría y felicidad que nos proporcionó a todos».
San Carlos Acutis en España -facebook
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